Minolta SRT-101


En abril de 1966 Minolta, fabricante japonés pionero en el campo de las SLR de 35 mm., sacó al mercado la que en poco tiempo llegaría a convertirse en una de sus cámaras más populares, la SRT-101. Una máquina que por sus cualidades técnicas, su calidad constructiva y su facilidad para obtener buenas fotografías, se cuenta entre las favoritas de los fotógrafos aficionados de ayer y de hoy. La Minolta SRT-101 es además una cámara que se distingue por su solidez y por su aptitud para afrontar los trabajos mas duros en los entornos más exigentes. Prueba de ello es el gran número de ejemplares que todavía se encuentran en estado de revista después de haber pasado años arrumbadas en el fondo de armarios y cajones tras décadas de excelente servicio a sus propietarios quienes, en su gran mayoría, las llevaron consigo a todas partes, disparando con ellas centenares de carretes. Sus formas rectangulares, la disposición simple, pero inteligente, de los principales comandos y la robustez de su construcción evocan una concepción orientada principalmente a la practicidad y una apariencia de herramienta sólida más propias del diseño industrial germano que de la ingeniería japonesa.

Feudataria de su antecesora directa, la Minolta SR-7, mejoraba a aquella en varios aspectos de vital importancia para el fotógrafo en la era de las SLR. El primero de ellos es la medición a través de la lente (TTL) con apertura abierta, una funcionalidad que fue introducida por primera vez por el fabricante nipón Topcon en su modelo RE Super, presentado en 1963. El segundo es el sistema de medición “Contrast Light Compensation” (CLC) llevado a cabo a través de dos células de sulfuro de cadmio, una para la parte superior y otra para la inferior, siendo ésta el doble de sensible que aquélla, de manera que al calcular la media la sobreexposición de la zona más iluminada, generalmente la superior, queda perfectamente compensada. También incorpora un botón de vista previa de la profundidad de campo en función de los diferentes pasos de apertura seleccionados, un mando para mantener el espejo elevado y una palanca que acciona el temporizador mecánico para el disparo. El sistema de medición TTL de la Minolta SRT-101 determinó la aparición de una nueva serie de objetivos, denominada por sus siglas MC (“Meter Coupling”), que incorporaban una pestaña en el anillo de apertura para conectar con el cuerpo de la cámara proporcionando de esta manera al exposímetro información exacta sobre el paso seleccionado en relación con la apertura máxima.


Sin embargo, al margen de unos datos técnicos que ponen de manifiesto el hecho de que, con la SRT-101, Minolta se situó a mediados de los sesenta del pasado siglo a la vanguardia de la fotografía para aficionados avanzados, lo que realmente destaca en esta cámara es su capacidad de transmitir al fotógrafo una confianza total en sus posibilidades a la hora de enfocar, elegir la velocidad de obturación, ajustar la exposición y disparar. No olvidemos que se trata de una cámara puramente mecánica, sin modos semiautomáticos ni, por supuesto, enfoque automático. La cámara se siente firme y pesada en las manos, nada que ver con los modelos que aparecerán más tarde, a finales de la década de los setenta, el visor es bastante luminoso y permite conocer la velocidad de obturación gracias a una escala situada en su parte inferior. En la derecha se sitúa la aguja del exposímetro que indica el valor correspondiente a la luz que entra por el objetivo a máxima apertura. Junto a ella se sitúa una aguja seguidora terminada en círculo que refleja el valor actual de exposición calculado a partir de la sensibilidad de la película, del número de pasos por debajo de la apertura máxima indicado por el anillo de apertura y de la velocidad de obturación. Al cambiar cualquiera de estas variables se permite que el círculo en la punta de la aguja se superponga a la otra aguja, consiguiendo así, al menos de forma teórica, que la exposición sea la correcta.


En el tercio inferior se sitúa una silueta cuadrada que tiene por objeto señalar el punto en donde la aguja del fotómetro debe ubicarse cuando el dial que lo activa se coloca en la posición “B.C.” (“battery check”) y las baterías se encuentran a plena carga. Porque a pesar de tratarse de una cámara totalmente mecánica, la Minolta SRT-101 precisa ciertamente del auxilio de una pequeña batería para hacer que el medidor funcione, si bien la máquina puede hacer fotos perfectamente sin la batería, ya sea recurriendo a un fotómetro externo, ya por medio de la pura y simple aplicación del principio clásico “f/8 y estar allí” o, en el caso de los fotógrafos más expertos, confiando en su especial sentido para valorar la luz y el movimiento a la hora de realizar el ajuste de las distintas variables.

Acabamos de referirnos al dial de encendido del medidor, un punto en el que la Minolta SRT 101 no destaca precisamente por su ergonomía, ya que esa situado en la parte inferior de la cámara y debe activarse ejerciendo una cierta presión con el pulgar sobre la superficie ligeramente esmerilada del mismo y girando en el sentido de las agujas del reloj.


Una tarea que no siempre es fácil de llevar a cabo y que implica asimismo recordar que al terminar la sesión fotográfica debe volver a la posición “off”, arriesgándonos en caso contrario a perder en todo o en parte la carga de la batería. En su época la Minolta SRT-101 llevaba una pila de mercurio PX 625 de 1,35 voltios. La prohibición en casi todos los lugares del mundo de las baterías de mercurio ha hecho que los propietarios de modelos de cámara que las usaban tengan que buscar soluciones alternativas. Algunos optan por recalibrar la circuitería de la máquina para poder utilizar baterías de uso común en la actualidad como las LR 44 de 1,5 voltios. Ello implica un cierto trabajo y, sobre todo, la modificación del estado original de la cámara.

Afortunadamente existe otra posibilidad menos invasiva, aunque quizá algo más costosa, como es la utilización de baterías de zinc/aire del tipo WeinCell, de 1,35 voltios. El mayor inconveniente de estas pilas es que precisan de una entrada de aire para que el oxígeno en él contenido reaccione con el zinc, oxidándolo, y genere la diferencia de potencial deseada, es decir, 1,35 voltios. Para decirlo de otro modo, las baterías de zinc/aire, que vienen selladas, se abren una sola vez, permaneciendo así durante todo su ciclo de vida. Un ciclo de vida más limitado que el de otros tipos de pilas porque el electrolito pierde eficacia al estar en permanente contacto con el aire, ya sea este seco o húmedo. El tamaño de estas baterías, inferior al de las originales de mercurio, hace que no puedan ser insertadas directamente en el compartimento destinado para su uso, de manera que se hace preciso recurrir a un adaptador que, por suerte, está disponible en el mercado a un precio razonable.


Echemos un vistazo a la parte superior….

Uno de los principales atractivos de la Minolta SRT-101 y de gran parte de sus sucesoras hasta bien entrados los años ochenta reside en la enorme cantidad de objetivos que adoptan la montura original SR, la algo posterior MC o las más moderna MD y X-600, en general todos ellos plenamente compatibles indistintamente del modelo de cámara de que se trate. Las características de cada una de ellas, monturas de bayoneta…  Hablemos un poco de las lentes Rokkor, denominación con que se suele identificar a los objetivos fabricados por Minolta para su montura SR…
Y ahora veamos de qué es capaz realmente la Minolta SRT-101….



Minolta SRT-101 con MC Rokkor PF 1:1,7 f=50 mm Kodak Gold 200 f=5,6 1/200 



Minolta SRT-101 con MC Rokkor PF 1:1,7 f=50 mm Kodak Gold 200 f=5,6 1/200 



Minolta SRT-101 con MC Rokkor PF 1:1,7 f=50 mm Kodak Gold 200 f=5,6 1/200 



Minolta SRT-101 con MC Rokkor PF 1:1,7 f=50 mm Kodak Gold 200 f=8 1/125 






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